miércoles, 22 de marzo de 2017

La casa de Bernarda Alba



La casa de Bernarda Alba
             Obra dramática escrita en la primavera de 1936, poco antes de la muerte del propio autor. Parece estar inspirada en sucesos reales: Lorca la subtituló “Drama de mujeres en los pueblos de España”. Pero el contenido y proyección le dan una trascendencia incalculablemente superior y convierten La casa... en uno de las máximas expresiones del teatro lorquiano y en una de las mejores obras del teatro español del siglo XX.
            Lorca cuenta la horrible costumbre de los pueblos de la época que, como en este caso, al morir el marido de Bernarda, obligaba tanto a ella como a sus hijas a estar ocho años de luto, sin salir de casa. La autoridad está representada por la madre que hace cumplir a rajatabla este compromiso. La hermana mayor, Angustias, hija de un matrimonio anterior, es la única que tiene relación con el exterior, con su prometido que, a su vez, se acuesta con Adela, la benjamina de la familia quien representa las ansias de libertad. Poncia, la criada, aporta la poca alegría y frescura que se respira dentro de la casa gracias a sus chismes que traen noticias de fuera y a su carácter jocoso; pero Bernarda siempre corta su actitud con sequedad.
            Este encierro absurdo desemboca en un enfrentamiento entre Bernarda y Adela: esta última cree que Bernarda ha matado a su amante; entonces Adela, en su dormitorio, se ahorca y muere.
            El tema fundamental es, por tanto, el enfrentamiento entre la moral autoritaria, rígida y convencional, encarnada en Bernarda, y el deseo de vivir en libertad, encarnado por Adela y la abuela, Mª Josefa; además, Lorca trata otros temas secundarios como el ansia de amar y de la búsqueda de varón; la hipocresía, cifrada en las falsas apariencias; el odio y la envidia entre las hermanas; la injusticia social, la pobreza; la marginación de la mujer y el tema de la honra.
            La estructura responde a un esquema clásico de presentación, nudo y desenlace en los correspondientes actos, pero nos ofrece un ritmo interno cíclico y repetitivo: se empieza siempre en una situación en calma, se genera un conflicto y se acaba con un desenlace violento: el primer acto concluye con el encierro a la fuerza de la abuela; el segundo, con el linchamiento de la hija de la Librada y el último, con el disparo contra Pepe el Romano y el suicidio de Adela. Hay, pues, una especie de "crescendo" que culmina con la tragedia final.
              Los personajes protagonistas constituyen un coro que se opone a Bernarda; la odian porque se opone a la satisfacción de sus deseos: vivir, amar, ser libres. Entre ellos, se dan, a veces, sentimientos de envidia y odio también -recuérdese la relación de Martirio y Adela-; asimismo, está muy marcada la diferencia social: Poncia parece una amiga, pero, cuando interesa, se le hace ver que no es más que una criada a sueldo. Entre los personajes 'no visibles', destacan estos tres: Pepe el Romano, el catalizador del drama, pues todo se origina y concluye en él; los segadores, símbolo de la libertad y del amor, constituyen el mundo exterior, el que se rige por las estaciones del año frente al mundo cerrado y aislado de la 'casa'...Y la hija de la Librada, símbolo de quien se aparta de las normas y es linchada por quienes conjuran sus propios fantasmas proyectándolos sobre los demás; mujeres recocidas que castigan en otras el ardor de su propia sangre frustrada. Hay otro grupo, el de los aludidos, cuya única función es marcar algunos puntos del argumento: el marido muerto, puro pretexto para el luto; el novio de Martirio, para subrayar la frustración del personaje; Paca la Roseta, símbolo del deseo y la pasión de los hombres, a quien todo se les permite..., por eso, porque son hombres.
              El ambiente se centra en dos espacios: el interior y el exterior de la casa. El primero representa el mundo cerrado, la privación de libertad, la ausencia de amor, la frustración... Es un mundo de mujeres solas, tristes. El espacio exterior es el objeto de deseo: la libertad, el amor, la alegría.
              En cuanto a las técnicas teatrales, cabe destacar los apartes, las acotaciones y los monólogos, perfectamente integrados en la acción dramática. Pero el gran hallazgo de Lorca es el lenguaje: se parte de un lenguaje coloquial justo, preciso, con nervio..., que responde al enfoque realista de la obra; pero, sobre él, el autor construye un mundo de resonancias líricas, un mundo poético que acaba desbordando lo teatral y convirtiendo la obra en un símbolo. En este punto, La casa de Bernarda Alba proyecta su sentido universal dentro de la historia de la literatura,  pues podemos leer en ella la oposición entre quien se doblega a la mediocridad de una moral impuesta y quien se rebela contra ella para conseguir en su vida la libertad, el amor y la alegría de vivir.